Si estás leyendo esto, probablemente llevas semanas — o meses — notando que algo cambió. No de golpe. Lentamente.

Cabello en la almohada por la mañana. Más cabello del habitual en el desagüe. La línea capilar que siempre tuviste un poco marcada — ahora está más atrás, más pronunciada. Una foto donde algo se ve distinto a hace dos años.
Y te has dicho lo mismo que casi todo hombre se dice: es estrés. Es temporal. Va a parar.
Quizá ya cambiaste de shampoo. Tomaste biotina. Esperaste. Y el cabello sigue cayendo.

“El problema no está en la superficie. Está en una hormona que ningún shampoo de farmacia puede tocar.”





























